Sentí que las piernas me fallaban.
Mi madre no había ocultado a Theo y Eli solamente porque despreciaba a Naomi.
También existía un enorme interés económico.
—Necesitamos investigar las cuentas del fideicomiso —dijo Martin—. Hay transferencias que no conseguimos justificar.
Entonces mi teléfono vibró.
Era un mensaje de Naomi.
«Preston, alguien acaba de