Traía fotografías antiguas y decía representar a una familia llamada Caldwell.
Papá palideció.
—¿Caldwell?
—¿Quiénes son?
No respondió hasta que estuvimos solos.
—La razón por la que tu abuelo recibió aquellas tierras.
La historia tenía casi cincuenta años.
Mi abuelo había trabajado para Harold Caldwell, dueño de buena parte del bosque que rodeaba Pinewood Ridge.
Cuando Caldwell murió, una parcela terminó legalmente en manos de mi abuelo como compensación por una deuda.
O eso decía nuestra familia.
Pero dentro de la caja había una carta.
“Frank Miller:
Si mis hijos descubren lo que realmente hay bajo la propiedad, intentarán recuperarla.”
Debajo aparecía la firma de Harold Caldwell.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué hay debajo?
Papá negó.
—Nunca quise saberlo.
Rachel encontró algo más.
La empresa que había intentado adquirir los derechos sobre los terrenos se llamaba Caldwell Resources.