Pensó en Mateo.
En aquella ceja.
En sus siete años de vida.
En todo lo que podría estar escrito dentro de una sola hoja.
Finalmente rompió el sobre.
Leyó la primera línea.
Y Alejandro sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas antes de poder continuar…
PARTE 3
“Probabilidad de paternidad: 99.99%.”
Alejandro leyó la frase tres veces.
Después apoyó la hoja sobre sus piernas y se quedó mirando el parabrisas.
Tenía un hijo.
Mateo era su hijo.
Siete cumpleaños.
Siete Navidades.
El primer diente, los primeros pasos, la primera palabra, la entrada al kínder, las noches de fiebre, los dibujos pegados en el refrigerador, la primera caída de una bicicleta.
Todo había ocurrido sin él.
Mientras Alejandro viajaba por obras, cerraba contratos y se convencía de que Mariana lo había abandonado, su hijo aprendía a caminar agarrándose del bastón de su bisabuela.