revisemos los procedimientos para reclamar el premio y protejamos su información personal.
Me citó esa misma tarde.
Revisó el boleto, comprobó los números ganadores y me explicó las opciones disponibles para reclamar el dinero, las implicaciones fiscales y las medidas necesarias para proteger mi privacidad.
Cuando terminó, me miró seriamente.
—Señora Helen, si la verificación oficial confirma el resultado, su vida podría cambiar por completo. Pero no tiene que tomar todas las decisiones hoy.
Asentí.
Era exactamente lo que necesitaba escuchar.
Durante las semanas siguientes, seguí sus instrucciones. El boleto quedó protegido y los trámites comenzaron. No publiqué nada en redes sociales ni llamé a mis familiares para anunciar que había ganado.
Mientras tanto, Michael continuó llamando.
Al principio, sus mensajes eran cortos.
«¿Dónde estás?».
«Los niños preguntan por ti».
«Necesitamos que vuelvas».
Después cambió el tono.
«Mamá, sé que estás enfadada, pero estás exagerando».
Y finalmente llegó el mensaje