Por primera vez, la gran actriz no encontró palabras.
Pero solamente durante unos segundos.
Después comenzó a llorar.
—¡Mírenla! ¡Tiene millones en el banco y dejó que la madre de su esposo perdiera su casa! ¡Le pedí ayuda para una operación y se negó! ¡Qué clase de nuera hace eso!
Varias personas me miraron con desaprobación.
Una señora murmuró que los hijos debían cuidar a sus padres.
Entonces respondí:
—Le ofrecí pagar médicos, consultas y cualquier tratamiento necesario. Ella rechazó esa ayuda porque no quería enseñarme una sola factura. Lo que exigía era una transferencia a su cuenta personal.
Miré directamente a Diego.
—Y mi esposo jamás me dijo que pretendía ayudarla robando nuestros recuerdos, mis documentos y el dinero de mi empresa.
—Mariana, por favor —suplicó él—. Mamá me dijo que estaba enferma.
—¿Y por eso le entregaste nuestra contraseña?