5. Vi a mi suegra cerrar la ventilación de mi bodega y abrir el gas, pero no la enfrenté. A la mañana siguiente, mi esposo preguntó: “¿Ya sacaste el vino que te pedí?”. Le dije tranquilamente que estaba cansada y le puse la llave en la mano. Después de la explosión, mi suegra corrió llorando hacia los policías… hasta que me vio aparecer y soltó una frase aterradora.

Iván golpeó la mesa.

—Si nos dejas sin nada, te vas a arrepentir.

No discutí más. Lucía hizo constar la amenaza y les pidió que se retiraran.

Aquella tarde pensé en el bebé de la fotografía. No lo había visto jamás. Tampoco sabía si estaba bien.

Con apoyo de las autoridades, se consiguió verificar la dirección que figuraba detrás de la imagen.

Correspondía a uno de los departamentos sujetos a investigación. Durante una diligencia para preservar bienes y revisar su situación, Rosa y varios parientes estaban sacando aparatos, joyas y muebles.

Protestaban tan fuerte que al principio nadie distinguió un llanto débil que venía de una habitación pequeña.

Una trabajadora del DIF que acompañaba la intervención, alertada previamente de que podía haber un menor en el domicilio, abrió la puerta.

Allí estaba el bebé, en una cuna improvisada, sin un adulto a su lado. Tenía fiebre y necesitaba atención.

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