Después Nicolás vio a sus padres llevar 2 platos hacia la antigua habitación de herramientas. Había 2 camas estrechas, cajas de cartón, un calefactor pequeño y fotografías familiares apoyadas en el suelo.
El dormitorio principal, donde Carmen había cuidado geranios durante décadas, ahora era de Javier y Nuria.
Nicolás estuvo a punto de entrar y echarlos de la casa.
No lo hizo.
Porque justo entonces Manuel levantó una tabla suelta bajo una de las camas, comprobó que algo seguía escondido allí y volvió a cubrirla con la alfombra.
Nicolás entendió que su padre no solo estaba soportando una humillación.
Estaba escondiendo una prueba.
PARTE 2
A la mañana siguiente, Nicolás tocó el timbre fingiendo una visita sorpresa. Nuria palideció, pero en menos de 1 minuto transformó la casa: llamó “mamá” a Carmen, sirvió café a Manuel y aseguró que los 2 ancianos preferían dormir al fondo porque era “más tranquilo”.
Nicolás sonrió y fingió creerla.
Cuando pasó junto a su madre, Carmen deslizó un papel en su bolsillo.
“No preguntes delante de ellos.”