Aquello no demostraba un delito.
Pero sí justificaba volver a investigar.
La verdad detrás del lago
Después de varios días, los investigadores localizaron el antiguo cobertizo que aparecía señalado en el mapa de Owen.
Estaba situado en una propiedad abandonada, a poca distancia del lago.
Dentro encontraron pertenencias que demostraban que alguien había estado allí recientemente.
También encontraron una cámara.
Las imágenes almacenadas en ella resolvieron una parte del misterio.
Owen había estado allí horas antes de desaparecer.
Y no estaba solo.
La investigación reveló que el muchacho había descubierto accidentalmente que uno de los amigos de su padre utilizaba aquella zona para ocultar documentos relacionados con una estafa financiera.
Owen había tomado fotografías porque quería enseñárselas a su madre.
Pero alguien lo descubrió.
Lo que ocurrió después fue mucho más confuso de lo que todos habían creído.
El padre también ocultaba la verdad
La policía finalmente interrogó nuevamente al esposo.
Después de horas de preguntas, confesó que había mentido sobre una parte de aquella tarde.
No había provocado la desaparición de su hijo.
Pero sí había intentado proteger a uno de sus amigos y había ocultado información por miedo a quedar involucrado en el escándalo.
Cuando Owen desapareció durante la tormenta, el padre entró en pánico.
Pensó que revelar todo aquello podía destruir a la familia.
Y tomó una decisión terrible: guardar silencio.
Ese silencio había hecho que todos creyeran que el accidente era mucho más sencillo de lo que realmente había sido.
La última pieza del rompecabezas
Sin embargo, todavía faltaba descubrir qué había ocurrido con Owen.
La búsqueda se reanudó utilizando el mapa que había dibujado.
Días después, los investigadores encontraron una zona del lago que no había sido explorada correctamente debido a las condiciones del terreno.
Allí apareció finalmente una pequeña pista perteneciente a Owen.
La investigación pudo reconstruir lo sucedido aquella tarde.
Owen había intentado regresar hacia la orilla durante la tormenta, pero la corriente lo había llevado hacia una zona aislada.
Aunque nunca pudieron reconstruir cada minuto de aquel momento, las pruebas confirmaron que su desaparición había sido accidental.
La carta no había predicho su muerte.