La investigadora se inclinó hacia adelante.
—¿Qué hizo?
Carolina comenzó a llorar.
—Se llevó una carpeta con los informes médicos de Ana. Me prometió que la entregaría a la policía.
—¿Y nunca lo hizo?
Carolina negó lentamente.
Entonces pronunció unas palabras que dejaron a Laura completamente paralizada.
—Gabriel me visitó en prisión una semana antes de que descubrieran mi embarazo.
Laura levantó bruscamente la cabeza.
—Eso es imposible. Los registros indican que usted nunca recibió visitas.
Carolina la miró directamente a los ojos.
—Porque no entró como visitante.
Hubo un silencio.
—Entró vestido como médico de la prisión.
Laura sintió que todas las piezas comenzaban a encajar.
Las cámaras apagadas.
Las visitas clandestinas.
Los documentos alterados.
Las amenazas contra Ana.
Pero cuando Carolina reveló lo que Gabriel le había dicho durante aquella visita, la investigadora comprendió que todavía faltaba descubrir la parte más aterradora de la historia.