Ahora Megan estaba a punto de decirme que quizá toda mi vida había estado construida sobre otra mentira.
—¿Qué dice el informe? —pregunté.
Su respuesta fue apenas audible:
—Dice que Ray no podía ser tu padre biológico. Y que tu madre lo sabía desde antes de casarse con él.
Miré la fotografía de mi madre que había guardado en el bolsillo.
De repente, comprendí por qué Ray había escrito aquella frase sobre
haber perdido a su madre.
Pero todavía no sabía quién era el hombre que realmente me había dado la vida.
Y Megan acababa de encontrar su nombre.
Capítulo 4: El hombre que mi madre nunca pudo olvidar
No conseguí hablar durante varios segundos.
—Megan, necesito que me expliques exactamente qué dice ese informe.
—Es una prueba médica de hace treinta y un años. Aparece el nombre de mamá, la fecha de nacimiento y una anotación sobre la paternidad biológica.