Capítulo 2: La carta que mi hermana nunca se atrevió a enviar

Me quedé mirando la pared.

—¿Ray sabía que no era mi padre biológico?

—Sí. Lo sabía desde el principio.

—Entonces, ¿por qué me trató como si yo fuera una carga?

Diane tardó en contestar.

—Porque al principio creyó que podría superar aquello. Pero con los años empezó a utilizarlo para justificar su crueldad. Tu madre nunca quiso que crecieras sintiéndote diferente.

Sentí una mezcla de rabia y tristeza.

—¿Y Daniel? ¿Intentó buscarme alguna vez?

—Tu madre recibió algunas cartas.
No sé qué ocurrió después.

Recordé la última frase de la carta de Ray:

«No fue el único que perdió a su madre».

Quizá mi padre había querido decir que él también había perdido a la mujer que amaba.

Pero aquello no justificaba haberme abandonado en una carretera.

Ni haber robado el dinero que ella había dejado para mí.

A la mañana siguiente fui con Megan a la dirección que aparecía en los documentos.

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