Era una casa antigua en un barrio tranquilo de Columbus. Una mujer mayor abrió la puerta después de que tocáramos el timbre.
Cuando escuchó el nombre de Daniel Whitmore, nos observó atentamente.
—¿Quiénes son ustedes?
—Soy Thomas. Creo que Daniel podría ser mi padre biológico.
La mujer se llevó una mano al pecho.
—Dios mío…
Nos invitó a entrar.
Se llamaba Margaret y era la hermana de Daniel.
Nos contó que su hermano había conocido a
mi madre cuando ambos trabajaban en una clínica. Se habían enamorado, pero una discusión familiar y una serie de malentendidos los separaron.
Daniel nunca supo que mi madre estaba embarazada.
Al menos, eso era lo que él había creído.
—Después de que nació el niño, Daniel intentó encontrarla —explicó Margaret—. Envió cartas, llamó varias veces y hasta visitó la casa donde ella vivía. Pero Ray le dijo que tu madre no quería volver a saber de él.