Capítulo 2: La carta que mi hermana nunca se atrevió a enviar

Tres días después, Ray volvió a llamarme.

Su voz sonaba débil, pero conservaba el mismo tono autoritario que recordaba de mi infancia.

—Thomas, necesitamos hablar.

—Ya estoy hablando contigo.

—Megan me ha contado que estás investigando los documentos de tu madre.

—Es mi dinero. Tengo derecho a saber qué pasó.

—No sabes toda la historia.

—Entonces cuéntamela.

Guardó silencio.

Después dijo algo que me hizo apretar el teléfono.

—Si escrita con tinta azul:

sigues adelante, también descubrirás que tu madre no era la mujer que crees.

—No utilices su memoria para protegerte.

—Ella me pidió que te mantuviera alejado de Daniel.

Me quedé inmóvil.

—¿Qué?

—Tu madre sabía que él podía aparecer algún día. Me pidió que te criara como a mi hijo y que no permitiera que ese hombre destruyera nuestra familia.

—¿Y por eso me abandonaste en aquel camino?

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