Capítulo 2: La carta que mi hermana nunca se atrevió a enviar

Ray no respondió.

—¿Por eso falsificaste documentos y te quedaste con su dinero?

—Hice lo que tenía que hacer.

Aquellas cinco palabras terminaron de destruir cualquier esperanza que me quedara.

—No, Ray. Hiciste lo que te convenía.

Colgué.

Esa noche recibí un correo de Thomas Reed.

Había encontrado una última carta de mi madre, escondida entre los documentos originales de la póliza de seguro.

No estaba dirigida a Ray.

Tampoco a Diane.

Estaba dirigida a mí.

Y al final había una frase
escrita con tinta azul:

«Cuando Thomas cumpla dieciocho años, entrégale la verdad sobre su padre y el dinero que le pertenece».

Debajo aparecía la firma de un testigo.

Daniel Whitmore.

Mi madre había intentado dejarme la verdad.

Ray había pasado dieciocho años ocultándola.

Pero lo que más me sorprendió fue la fecha de aquella carta.

Mi madre la había escrito apenas tres semanas antes de morir.

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