CAPÍTULO 2: LA MUJER QUE REGRESÓ DE ENTRE LOS MUERTOS

El paquete contenía la urna y una nota:

«Cuando Linda vea esto, sabrá que su hermano finalmente ha hablado».

Michael me pidió que buscara el nombre del remitente.

Lo encontré en el sobre.

Era Daniel Brooks.

El antiguo abogado de la familia de Linda.

Michael palideció.

—Conozco ese nombre. Fue quien certificó algunos de los documentos relacionados con la herencia de Robert.

—¿Y qué significa eso?

—Que probablemente sabe mucho más de lo que nos ha contado.

A la mañana siguiente, Michael consiguió localizar a Daniel.

Aceptó reunirse con nosotros en su despacho.

Era un hombre mayor, de cabello completamente blanco, que llevaba una carpeta de cuero desgastada.

Cuando vio la urna, bajó la mirada.

—Así que Linda ya la ha visto.

—Necesito que me diga la verdad —respondí—. ¿De quién son esas cenizas?

Daniel abrió su carpeta.

Sacó un certificado y lo colocó frente a mí.

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