CAPÍTULO 2: LA MUJER QUE REGRESÓ DE ENTRE LOS MUERTOS

Nunca había sabido que existía una habitación escondida.

La mujer extendió la mano hacia mí, pero no llegó a tocarme.

—Mara, hay fotografías allí dentro. Cartas. Documentos. Y una grabación que tu padre dejó preparada para ti.

—¿Por qué no me las entregó antes de morir?

Sus labios comenzaron a temblar.

—Porque en esa grabación descubrirás que tu madre no fue la única persona a la que Frank tuvo que proteger.

Daniel cerró los ojos.

Yo miré nuevamente el sobre.

Entonces, desde el interior de la casa, escuché un ruido.

Un golpe seco.

Procedía del sótano.

Daniel se giró tan rápidamente que chocó contra la barandilla.

—No puede ser… —susurró.

La mujer se llevó una mano a la boca.

—¿Qué ocurre? —pregunté.

Mi hermano me miró con una expresión que jamás olvidaré.

—Mara, cuando papá murió, yo cerré aquella habitación con llave.

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