Chapter 2: EL PREMIO QUE REVELÓ LA VERDAD

Rebecca tomó nota. Pidió copias de todo lo que Mason había guardado y del mensaje que ella misma había enviado. Explicó que la universidad conservaría el cuaderno, las fotos del trabajo que la profesora pudiera aportar y la constancia del concurso. No nos prometió un milagro. Nos prometió un orden.

—Mañana a primera hora reuniré al comité —dijo—. Hasta entonces, nadie entrega prototipos ni archivos.

Vanessa se levantó.

—El comité llega tarde. Hay un inversionista que ya leyó el resumen. Mañana espera una respuesta en Whitmore. Si estos niños se niegan, la solicitud sigue su camino y la empresa decidirá con los papeles que existen, no con un discurso escolar.

—¿Qué inversionista? —preguntó Daniel.

—El mismo que firmó conmigo el acuerdo confidencial. Un hombre que pone dinero donde otros ponen nostalgia.

No dijo el nombre. No le hizo falta. El miedo ya tenía forma.

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