Chapter 2: EL PREMIO QUE REVELÓ LA VERDAD

—Es mi asistente —murmuró—. El inversionista adelantó la reunión. Quiere verme esta noche. Dice que, si no confirmo la propuesta, presentará la solicitud como la única versión válida y me pedirá
el puesto.

Vanessa, desde el coche, sonrió como si hubiera oído la frase sin necesidad de estar cerca.

Eli apretó el trofeo contra el pecho.

—Entonces esta noche sabremos a quién elige.

Daniel no contestó. El teléfono siguió sonando en su mano, y la lluvia empezó a caer sobre los tres nombres que todavía no cabían en la misma frase.

Esa noche Daniel no vino a casa. Tampoco esperábamos que viniera. Nuestra casa era un apartamento de dos habitaciones sobre una tintorería cerrada, y la única luz encendida era la lámpara coja de la cocina.

Eli copió en una hoja limpia las fechas del cuaderno. Owen fotografió la caja abierta, el paño, los tornillos, incluso el puño remendado de su camisa, porque la profesora les había dicho una vez que el contexto también cuenta. Yo preparé té y no probé el mío. Cada vez que un coche frenaba en la 

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