Chapter 2: LOS HIJOS QUE EL CORONEL NEGÓ

—Puedes estar delante —dije—. El lugar de padre no se recupera por estar delante. Se recupera si ellos, despiertos, te lo dan. Yo no lo regalo.

Daniel asintió. Iba a decir algo más cuando el teléfono de Lena sonó en el pasillo. Ella escuchó, cortó y nos miró con esa calma que usa para las malas noticias limpias.

—La oficina que bloqueamos acaba de responder —dijo—. Niegan que el acceso de anoche fuera irregular. Dicen que la consulta salió con una autorización heredada del general Reynolds, renovada este año. Y dicen 

que, en virtud de esa autorización, un representante se presentará hoy a entrevistar a los menores.

Sentí el suelo del pasillo tan falso como el de la casa.

—Nadie entrevista a mis hijos —dije.

—Lo sé —respondió Lena—. Pero el aviso ya salió. Si no estamos cuando lleguen, van a escribir que la madre ocultó a los niños. Si estamos, van a intentar usar el miedo como papeleo.

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