Chapter 2: LOS HIJOS QUE EL CORONEL NEGÓ

A mí me tocó lo que ya era mío. Conté el embarazo, el correo enviado, el silencio, el traslado, la acusación de una filtración que no cometí. Hablé de Northstar solo hasta donde la carta del general Reynolds me obligaba: yo había participado, los documentos desaparecieron, me acusaron, y el padre de Daniel escribió que había pruebas del verdadero responsable y que ese responsable usó su autorización. Entregué el original de la carta. Pedí copia sellada. No describí sistemas ni códigos. No sabía el camino técnico, y no pensaba inventarlo. Sabía el daño: ocho años, cuatro niños, un nombre manchado.

La oficial selló la copia y me la devolvió.

—Esto no cierra Northstar —advirtió—. Abre una revisión. El general Vance será citado. Hasta entonces, nadie con una placa prestada se acerca a los menores. Dejaré el aviso por escrito esta misma tarde.

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