Chapter 2: LOS HIJOS QUE EL CORONEL NEGÓ

Rebecca llegó después, puntual, con un abrigo que no era el vestido de la fiesta. Saludó con una inclinación. No se sentó cerca de Daniel.

—Encontré solicitudes de pruebas de paternidad y cuatro fotografías —dijo—. Hace seis meses. Estaban en un cajón del despacho de mi entonces prometido. Le pregunté. Me dijo que era un error de un investigador y que los niños no existían en su vida. Anoche supe que existían en la escalera. Declaro las fechas. No declaro intimidades. He terminado.

Firmó y se fue. En la puerta se detuvo un segundo.

—Cuídelos —me dijo—. No se lo digo a él.

—Lo haré —respondí.

Daniel declaró el hallazgo de las cuentas, el miedo, los seis meses de silencio. No se ahorró
la frase que más le costaba: había creído a su madre porque creerle era más fácil que buscarme. Cuando salió de la sala tenía los ojos rojos y la postura de quien acaba de poner el grado sobre la mesa y no sabe si se lo devolverán.

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