DESTRUYÓ MIS CUATRO VESTIDOS DE NOVIA LA NOCHE ANTES DE MI BODA, PERO NO IMAGINÓ QUIÉN CAMINARÍA A MI LADO AL ENTRAR A LA IGLESIA

—Significa que su hija ha servido a este país con honor durante once años. Y que hoy tiene todo el derecho de celebrar el amor que ha construido.

Trevor bajó la mirada. Mi madre seguía con una mano sobre la boca.

Yo no quería convertir mi boda en un espectáculo ni humillar a mi familia. No había llamado al general para que castigara a nadie. Lo había llamado porque, cuando mi padre destruyó mis vestidos, recordé una promesa que él me había hecho meses atrás.

Durante una ceremonia militar, el general me había dicho que, si alguna vez necesitaba apoyo, no dudara en buscarlo. Aquella noche, por primera vez, acepté que no tenía que enfrentar todo sola.

Me coloqué el uniforme de gala. Mi prometido, Daniel, me esperaba junto al altar. Cuando nuestras miradas se encontraron, vi en sus ojos algo que me devolvió la tranquilidad.

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