DESTRUYÓ MIS CUATRO VESTIDOS DE NOVIA LA NOCHE ANTES DE MI BODA, PERO NO IMAGINÓ QUIÉN CAMINARÍA A MI LADO AL ENTRAR A LA IGLESIA

Creí que esa sería la última vez que tendría que pensar en él aquel día. Pero durante la recepción, cuando Daniel y yo nos preparábamos para nuestro primer baile, un mesero se acercó con un sobre.

No tenía remitente. Solo llevaba mi nombre escrito con la letra de mi padre.

Lo abrí. Dentro había una fotografía antigua de cuando yo era niña, vestida con un uniforme de juguete que me habían regalado para mi cumpleaños.

En la parte de atrás había una frase:

«Tu madre y yo necesitamos hablar contigo. Hay algo que nunca te hemos contado sobre tu carrera y sobre el dinero que pagó tus primeros años en la Academia».

Leí aquellas palabras dos veces. Daniel notó mi expresión.

—¿Qué pasa?

Le entregué la fotografía. Él la observó y después miró el sobre.

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