Ricardo no pudo responderle.
Aquella pregunta terminó de romper algo entre nosotros.
Le pedí a Beatriz que se marchara y a Ricardo que coordinara cualquier nueva visita por los canales acordados con nuestra abogada.
Esa noche abracé a Mateo hasta que se quedó dormido.
Las semanas siguientes fueron difíciles.
Ricardo intentó involucrarme en los problemas financieros de sus proyectos, pero los documentos demostraron que yo no había asumido las deudas que pretendía atribuirme.
Su empresa revisó sus operaciones después de que terminaran las condiciones comerciales extraordinarias. La auditoría encontró retrasos, errores de administración y resultados que no justificaban las responsabilidades que tenía.
Finalmente fue retirado de su puesto de gerente.
No perdí mi tiempo celebrándolo.
Camila, por su parte, tuvo que negociar con el hotel y los proveedores un calendario de pagos. Esteban mantuvo su decisión de no casarse con ella.