Aprendí que el dinero enviado desde lejos nunca reemplaza una vida compartida. La felicidad no está en tener mucho, sino en sentarse a una mesa sencilla con la persona que amamos y saber, por fin, que estamos viviendo y no solo sobreviviendo.
Aprendí que el dinero enviado desde lejos nunca reemplaza una vida compartida. La felicidad no está en tener mucho, sino en sentarse a una mesa sencilla con la persona que amamos y saber, por fin, que estamos viviendo y no solo sobreviviendo.