—Lo siento.
No respondí enseguida.
—¿Por qué?
Él parpadeado.
—Por lo que hizo mi madre.
—Eso es fácil.
—Intenta otra vez.
Tragó saliva.
Miró en junio.
—Lo siento por no levantarme.
—Por no quitarle el collar. Collares
—Por intentar que te quedaras para que nadie se incomodara.
—Por llamar mala broma a algo que