Emiliano bajó la mirada.
Por primera vez, el millonario que compraba edificios completos no tuvo forma de comprar una excusa.
Había levantado torres, hoteles, plazas.
Pero no había visto el miedo dentro de su propia casa.
Esa tarde, Patricia salió de la mansión sin anillo, sin boda y sin sonrisa.
Quiso llevarse 3 maletas, pero Rubén solo permitió que sacara sus documentos y pertenencias personales. El resto quedó retenido hasta revisar inventarios, videos y accesos.
2 días después, el abogado de Emiliano presentó las grabaciones.
No solo apareció el brazalete plantado.
También se descubrió que Patricia había transferido pagos a una cuenta a nombre de una prima usando tarjetas corporativas de Emiliano.
Había facturas falsas.
Regalos comprados con dinero de la casa.
Y mensajes donde llamaba a Daniela y Martina “estorbos con moño”.
El escándalo no llegó a revistas porque Emiliano lo frenó con abogados.