Dos vehículos federales detrás.
Agentes bajando con chalecos.
Sergio susurró:
—Inspector… ¿qué hacemos?
La puerta se abrió de golpe.
Elena Vera entró con seis agentes.
Todos armados.
Todos serenos.
Todos mirando a Sergio, Ricardo y Alberto como si el juicio ya hubiera empezado.
—Nadie se mueva.
Un agente se acercó a don Manuel y abrió las esposas.
Clic.
El sonido fue pequeño.
Pero en esa sala sonó como justicia.
—Director Rivas —dijo Elena—, ¿está herido?
Don Manuel levantó las muñecas marcadas.
—Contusiones menores. Nada que no sane.
Sergio temblaba.
Ricardo intentó hablar.
—Subdirectora, si nos permite explicar…
—Guarde sus palabras para su abogado, inspector.
Don Manuel recuperó sus pertenencias.
Sergio sacó el móvil del bolsillo con manos temblorosas.
—Yo iba a registrarlo…
—Guarde también sus excusas —dijo don Manuel.
Salió de la sala sin mirar atrás.
En la recepción, los agentes dejaron de escribir.