El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

Los administrativos dejaron de moverse.

La noticia ya corría por toda la comisaría.

Habían detenido al director de la Agencia Nacional.

Y ahora la Agencia Nacional estaba dentro.

Javier Robles y Marta Salas estaban junto al pasillo.

Don Manuel pasó frente a ellos.

Javier hizo un gesto casi invisible.

Don Manuel lo devolvió.

Era suficiente.

Afuera, Carmen corrió hacia él.

Lo abrazó tan fuerte que a don Manuel le dolieron las costillas.

—¿Estás bien?

—Estoy bien.

—Manuel, por favor, dime que esto se acaba aquí.

Él miró la comisaría.

—No, Carmen. Aquí empieza.

Cuarenta y cinco minutos después, don Manuel volvió a entrar.

Ya no llevaba el chaleco gris.

Ahora vestía traje azul oscuro y una placa federal en el cinturón.

Nadie se atrevió a cruzarse en su camino.

En la sala de reuniones estaban Sergio Molina, Ricardo Cruz y Alberto Flores sentados frente a una mesa larga.

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