El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

Javier tragó saliva.

—Lo recuerdo, señor.

—Hoy lo demostró. Reconoció algo malo, reunió pruebas y no miró hacia otro lado.

Don Manuel sacó una placa de su chaqueta.

—Desde este momento, queda nombrado capitán interino de la Policía Municipal de San Miguel del Río. La supervisión evaluará su mando durante seis meses.

El vestíbulo estalló en aplausos.

No todos aplaudieron.

Algunos miraron al suelo.

Pero muchos sí.

Y eso bastó para empezar.

Javier tomó la placa con manos temblorosas.

—No lo voy a defraudar.

—No lo haga por mí —respondió don Manuel—. Hágalo por la gente que entra aquí asustada y merece salir respetada.

Luego miró a Marta.

—Agente Salas, queda asignada a Asuntos Internos. Su tarea será encontrar lo enterrado antes de que vuelva a pudrirse.

Marta asintió.

Por primera vez en años, la comisaría respiró diferente.

Pero la justicia no termina cuando se llevan a los culpables.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *