El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

Como si estuviera esperando el autobús.

Sergio se sentó al volante.

Ricardo, a su lado.

—Central, aquí Molina. Un detenido por desobediencia, alteración del orden y resistencia. Camino a comisaría.

La radio respondió:

—Recibido.

Hubo una pequeña pausa.

Una duda.

Porque tres minutos antes, una operadora había recibido una llamada extraña de alguien que decía hablar en nombre de la Agencia Nacional preguntando por el director Rivas.

Ella pensó que era una broma.

Ahora ya no estaba tan segura.

En el asiento trasero, don Manuel miraba hacia delante.

Sergio lo observó por el retrovisor.

—¿Cómodo? Seguro que no está acostumbrado a ir en patrulla.

Don Manuel no contestó.

Ricardo preguntó:

—¿Le sacaste identificación?

—Nada. Ni cartera, ni móvil. Sospechoso.

Mentira.

El móvil estaba en el bolsillo interior del chaleco de don Manuel.

Sergio no lo había encontrado.

Don Manuel lo sabía.

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