La cámara mostró a mi suegra levantándose de la cama, haciendo sentadillas y riéndose por teléfono: “La nuera está agotada, pero es joven, aguantará”. Guardé cada video en la nube y no la enfrenté todavía. Quería saber quién más estaba detrás de aquella farsa, así que coloqué otra cámara frente a nuestra cama… y el jueves al mediodía apareció la persona que menos quería ver.

PARTE 3

Rodrigo salió a las siete y media de la mañana.

Antes de cerrar la puerta, besó a Mariana en la frente.

—No me esperes para cenar.

Ella tuvo que contenerse para no apartarse.

—Diviértete.

Cuando escuchó el elevador bajar, Mariana permaneció inmóvil durante varios segundos.

Después llamó a Lucía Hernández, la abogada que había consultado.

—Ya se fue.

—Haz exactamente lo que hablamos —respondió Lucía—. Y no amenaces a nadie con publicar grabaciones íntimas. Guarda todo como evidencia y déjame manejar lo legal.

Mariana respiró profundamente.

—Entendido.

Primero revisó sus cuentas bancarias.

Por recomendación de Lucía había cambiado contraseñas, cancelado accesos compartidos y solicitado alertas para cualquier movimiento importante.

También había localizado los documentos originales de la compra del departamento: transferencias de sus ahorros, comprobantes del enganche y recibos que mostraban de dónde había salido prácticamente todo el dinero.

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