Empezaba así: Ethan, si estás leyendo esto, es que otra vez estás a punto de olvidarlo todo. No te asustes. Respira. Tu madre no llora por la operación. Llora por algo que tú todavía no sabes. Se me secó la garganta y tuve que tragar saliva para seguir leyendo.
¿Otra vez? ¿Qué significaba otra vez? ¿Cuándo había olvidado algo antes? Miré la letra, tan familiar y tan extraña al mismo tiempo, y sentí que alguien me estaba hablando desde un pasado que yo no recordaba haber vivido.
Pasé a la segunda línea y la letra cambiaba, se volvía torpe, como escrita con prisa. Hay alguien que te ha esperado todos estos años. Y la persona que acabas de ver en la puerta no es quien crees. Es la misma que… La hoja terminaba ahí, rasgada justo por la mitad, con un borde irregular que parecía hecho a mano, con rabia o con miedo. Me quedé mirando ese corte, buscando en el papel alguna palabra más, algún resto de tinta, alguna señal de lo que venía después. No había nada más, solo el silencio y el papel roto entre mis manos.