Uno de los hermanos de Chris revisó su cuenta otra vez.
—Pero yo pedí esto pensando que estaba cubierto.
—Exactamente.
La palabra quedó sobre la mesa.
Eso era lo que había sucedido durante meses.
Habían pedido pensando que estaba cubierto.
No porque alguien se los hubiera dicho esa noche.
Sino porque habían aprendido que yo absorbía el costo.
La primera parte de la lección no consistía en hacerlos sentir mal.
Consistía en quitarles una comodidad que habían confundido con un derecho.
Algunos comenzaron a sacar sus tarjetas.
Otros revisaron sus teléfonos para calcular cuánto tenían disponible.
Uno de ellos preguntó si podían modificar la cuenta.
El mesero explicó que los consumos ya estaban separados según las instrucciones recibidas.
Mi suegro pagó lo que correspondía a su celebración.
Yo pagué mi consumo y el platillo de cumpleaños que había autorizado para él.