Aseguré las pruebas antes de tomar cualquier otra decisión, porque un documento así solo sirve si se conserva intacto y nadie puede decir después que se interpretó mal o que se perdió en una conversación. Hice copias certificadas de las fotografías, guardé los originales en un lugar separado y pedí que cada mensaje y cada nota quedara registrado con fecha y hora. Después llamé a Marcos y le di una orden clara, sin espacio para interpretaciones amables: ninguna negociación de Northbridge con Wells Development podía avanzar sin mi autorización directa, ni una llamada exploratoria, ni una carta de intención, ni una reunión informal para tantear el terreno. Marcos lo entendió de inmediato, porque ya había visto los números débiles de Briarwood y sabía que cualquier gesto nuestro podía interpretarse como un respaldo. Le pedí también que revisara quién había tenido acceso a los archivos de aquel intento de refinanciación y que me avisara si alguien volvía a preguntar por nosotros desde esa empresa.
La dueña