La sentencia llegó en mayo.
Ignacio fue condenado por los envenenamientos y por delitos patrimoniales. El proceso por la muerte de Mauricio siguió una vía separada y añadió años después una nueva condena.
Patricia también recibió una pena de prisión.
El dueño de la farmacia aceptó colaborar a cambio de una reducción y confirmó que había preparado los frascos siguiendo concentraciones entregadas por Ignacio.
El hospital fue sancionado por fallas de supervisión.
El director presentó su renuncia.
Rodrigo recibió una amonestación administrativa por haber enviado medicamentos al laboratorio sin seguir el conducto interno.
Cuando Elena se enteró, se indignó.
—¿Te castigaron por descubrirlo?
—Por saltarme un procedimiento.
—¿Y vas a apelar?
—No.
—¿Por qué?
Rodrigo se encogió de hombros.
—Porque el papel dice que desobedecí. Y sí desobedecí.
—Pero salvaste a dos personas.
Él miró a Camila, que dibujaba en el piso del jardín con gises azules.