—Aceptado.
—Tercera. Nadie de la familia contactará a mi hospital para ejercer presión.
—Aceptado.
—Cuarta.
Me detuve.
—La aerolínea preservará todas las grabaciones de seguridad, registros internos y comunicaciones relacionadas con mi expulsión. Si desaparece un solo archivo, no subo al avión.
Claire respondió sin vacilar.
—Lo tendrá.
—Y una última cosa.
—Dígame.
—No quiero los tres millones.
—¿Entonces cuánto?
—Cero.
Claire quedó en silencio.
—Si opero a Ethan, lo haré porque es mi paciente.
Miré mi maleta rota en el suelo.
—No porque alguien crea que puede comprarme.
Treinta y cinco minutos después estaba en un jet rumbo a Nueva York.
Daniel vino conmigo.
Durante el vuelo revisamos cada imagen de Ethan.
La situación era peor de lo esperado.
—La presión pulmonar subió —dijo Daniel.
—Lo vi.
—Si esperamos hasta mañana…
—No podemos.
—Sin el protocolo farmacológico completo, el postoperatorio será brutal.