La pared posterior de la arteria estaba más deteriorada de lo calculado.
—Sangrado —dijo Daniel.
—Lo veo.
La presión cayó.
—Ochenta sobre cuarenta.
—Succión.
—Está aumentando.
—Más sangre.
El quirófano se transformó en una tormenta perfectamente coordinada.
Cada persona sabía qué hacer.
Yo apenas escuchaba las voces.
Solo veía el campo quirúrgico.
La arteria.
La lesión.
La salida.
—Amelia —dijo Daniel—, tenemos tres minutos antes de perder control.
—Dame dos.
Mis manos no temblaban.
Nunca lo hacían.
El mundo exterior desapareció.
El aeropuerto.
Vanessa.
Marcus.
Los videos.
La humillación.
Todo dejó de existir.
Solo quedó Ethan.
Una vida sobre una mesa.
Encontré el punto.
Clamp.
Sutura.
Reconstrucción.
—Presión subiendo.
Nadie celebró.
Aún faltaba demasiado.Cuatro horas después llegó la segunda crisis.