Alejandro estaba de pie junto a una ventana, pálido.
El genetista abrió el documento.
—Los marcadores analizados muestran compatibilidad de paternidad con Alejandro Alcázar.
Alejandro dejó de respirar.
—¿Los tres?
—El análisis indica que los tres fetos comparten los marcadores paternos correspondientes. Sí.
La carpeta cayó de las manos de Alejandro.
Se sentó lentamente.
Después se cubrió el rostro.
Valeria vio cómo sus hombros comenzaban a sacudirse.
Era la primera vez que lo veía llorar.
—Son míos…
El genetista sonrió.
—Todo indica que sí.
Alejandro levantó la mirada hacia Valeria.
Pero ella no corrió a abrazarlo.
Él comprendió inmediatamente.
Se acercó despacio.
—No voy a pedirte que olvides lo que te dije.
Valeria permaneció en silencio.
—Cuando vi ese ultrasonido sentí que el peor miedo de mi vida se hacía realidad. Pensé que había empezado a querer una familia justo cuando iba a descubrir que jamás podría tenerla contigo. Y en lugar de confiar en ti, te convertí en culpable de mi miedo.