Su objetivo no era solamente conseguir nietos.
La familia de Renata poseía una empresa que estaba expandiéndose rápidamente, y Mauricio llevaba años intentando obtener un puesto ejecutivo. Teresa consideraba a Valeria, una restauradora proveniente de una familia de clase media, un obstáculo para el futuro de su hijo.
Por eso fabricó el diagnóstico.
Pero había algo todavía más doloroso.
Mauricio encontró meses después un correo dirigido a su madre donde el doctor mencionaba que el problema de Valeria probablemente era tratable.
No dijo nada.
Cuando Valeria lo supo, dejó de sentir rabia.
Sintió algo peor.
Indiferencia.
Ocho años juntos no habían terminado por una enfermedad.
Habían terminado porque, cuando Mauricio tuvo que elegir entre protegerla o proteger su comodidad, escogió su comodidad.
Los abogados presentaron una denuncia relacionada con la falsificación y manipulación de información médica. El instituto donde trabajaba el doctor abrió una investigación interna.