Me llamaron estéril después de 8 años de relación, mi novio eligió a otra y su familia me humilló durante la boda. Yo no grité; guardé el informe médico y me marché. Cuando mi jefe dijo: “Mi hijo tiene el mismo problema, quizá deberían casarse”, acepté conocerlo. Cinco meses después estaba embarazada de trillizos…

Una tarde señaló la mancha que había quedado en el ala del águila.

—No pudiste borrar completamente la herida.

—No.

—Entonces no la borres. Sobrevivir también deja marcas.

Aquella frase cambió algo entre ellos.

Tres meses después de la boda, durante una noche de lluvia, hablaron hasta la madrugada sobre todo aquello que nunca confesaban. Alejandro le contó que llevaba meses sometiéndose a un tratamiento experimental para intentar recuperar la producción de espermatozoides.

—Las probabilidades son muy bajas —aclaró—. No quiero hacerme ilusiones.

Valeria le tomó la mano.

Por primera vez se besaron.

Y aquella noche dejaron de ser solamente dos personas protegidas por un contrato.

Sin embargo, ninguno quiso hablar al día siguiente de lo ocurrido.

Dos meses después, Valeria comenzó a vomitar todas las mañanas.

Pensó que era estrés hasta que notó el retraso menstrual.

Compró tres pruebas.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *