Se sostiene donde existe respeto.
Y cuando ese respeto desaparece, marcharse no siempre significa destruir un hogar.
A veces significa construir, por fin, uno donde nadie tenga que mendigar amor.
Se sostiene donde existe respeto.
Y cuando ese respeto desaparece, marcharse no siempre significa destruir un hogar.
A veces significa construir, por fin, uno donde nadie tenga que mendigar amor.