Parte 1
—Desperdicié 7 años esperando que ella me hiciera padre. Por fin estoy con una mujer que sí pudo.
Mi exmarido levantó su copa. Yo seguía sentada frente a un plato de ensalada, mientras varias personas volteaban a verme. Su esposa embarazada le apretó la mano. Mi exsuegra bajó los ojos.
Había ido porque esa misma mujer me prometió que aquello no volvería a pasar.
—Rodrigo quiere hacer las paces, Mariana. Ya fueron 4 años. Ven, aunque sea un rato.
Le había puesto una condición:
—Ni comentarios sobre mi matrimonio ni bromas sobre hijos.
—Te doy mi palabra.
Ahora su hijo brindaba por mi supuesta incapacidad, y ella acomodaba una servilleta.
Durante nuestro matrimonio vivimos en Querétaro. Yo era abogada laboral en un despacho pequeño; Rodrigo administraba una distribuidora de equipo médico. Cuando decidimos buscar un bebé, empezaron los estudios, las citas y las conversaciones que siempre terminaban culpándome.