A las 7:46 sonó mi teléfono.
Era el señor Hall.
Habían encontrado las grabaciones.
Regresamos al supermercado con el oficial. Lily no quería separarse de mí, así que entró abrazada a mi cuello.
En una oficina pequeña, el encargado nos mostró primero a Megan y Lily caminando entre los pasillos. Después apareció la discusión frente a los congeladores.
Hasta entonces, todo coincidía con lo que mi hija había contado.
Pero cuando el señor Hall abrió la cámara de las puertas automáticas, se quedó callado.
Retrocedió unos segundos, detuvo la imagen y señaló una esquina de la pantalla.
—Señora Elena, necesito que vea esto.
El oficial Ruiz se inclinó hacia el monitor.
Y cuando el encargado amplió aquella parte de la grabación, comprendí que mi hermana había mentido sobre algo mucho más grave que el tiempo que dejó sola a Lily.