Mi hermana dejó a mi hija de cinco años sola en el supermercado y mi mamá me pidió que no exagerara. Las cámaras revelaron por qué Lily esperó casi dos horas.

—¿Quién es esa trabajadora? —preguntó el oficial.

El señor Hall se ajustó los lentes.

—Carmen. Trabaja en el área de atención al cliente. Todavía debe estar aquí.

Le pidió a otro empleado que fuera a buscarla.

Lily seguía sentada sobre mis piernas. No entendía todo lo que estábamos viendo, pero cuando reconoció la imagen de su tía, se encogió contra mi pecho.

—Yo sí la vi, mami —dijo muy bajito—. Levanté la mano para que regresara.

Sentí un nudo tan fuerte en la garganta que no pude responder enseguida.

Le besé el cabello y le dije que no había hecho nada malo.

El oficial Ruiz me pidió que dejáramos descansar a Lily y evitáramos hacerle más preguntas. El señor Hall apagó momentáneamente el monitor. Sobre su escritorio había un vaso de café frío y unas hojas que se movían por el aire acondicionado.

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