Le pedí al proveedor que me mostrara qué parte correspondía a lo contratado y cuál era la nueva solicitud. No quería confundir las cosas ni tomar una decisión movido solamente por la rabia.
El hombre abrió la carpeta sobre una mesa cercana. Ahí estaba el acuerdo que habíamos revisado semanas antes. Mi firma aparecía junto al límite autorizado. Más abajo se aclaraba que cualquier pedido adicional tendría que aprobarse por separado antes de su entrega.
Reconocí aquella hoja inmediatamente. Lily y yo habíamos estado sentados en la cocina cuando la revisé. Ella me ayudó a calcular cuántas botellas alcanzaban según el número de invitados que Ryan había mencionado. Hasta me recordó considerar que algunas personas no tomarían vino y que tampoco hacía falta pedir de más.
—Con esto le alcanza para una buena fiesta —me había dicho.