MI MARIDO FINGIÓ IRSE A SUIZA POR DOS AÑOS, SIN SABER QUE SU ESPOSA ERA CORONEL DEL EJÉRCITO

Lucas terminó enfrentando las consecuencias legales de las conductas que pudieron acreditarse. Su antiguo socio también tuvo que responder por su posible participación en las operaciones financieras. El caso siguió su curso, sin soluciones mágicas ni privilegios.

Mientras tanto, solicité el divorcio y tomé las medidas necesarias para separar nuestras finanzas. Fue doloroso cerrar una etapa de tantos años, pero aún más doloroso habría sido seguir viviendo junto a alguien que me consideraba un obstáculo para sus planes.

Marina también decidió alejarse de Lucas. Había creído que formarían una familia, pero comprendió que su hijo merecía crecer sin las mentiras que habían marcado aquella relación. No nos convertimos en amigas de inmediato, aunque pudimos hablar con respeto y reconocer que ambas habíamos sido engañadas.

Meses después, el divorcio quedó formalizado. Los asuntos financieros continuaron resolviéndose por las vías correspondientes, pero yo recuperé algo que había perdido sin darme cuenta: la tranquilidad.

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