No le dije a mi mejor amigo que me iba cinco años porque me a-cu-só de pla-gio para proteger a otra mujer

—Puedo dar testimonio.

Durante varios segundos no sentí absolutamente nada.

Después entendí.

No estaba confundido.

No era un malentendido.

Adrián acababa de mentir delante de mi director de tesis y de todo nuestro equipo.

Para protegerla.

El profesor intentó intervenir.

—Antes de sacar conclusiones…

Levanté una mano.

—No hace falta.

Conecté mi computadora al proyector.

Abrí mis datos originales.

Después miré a Camila.

—Ven.

Ella palideció.

—¿Qué?

—Si estos resultados son tuyos, explícame la gráfica número cuatro.

Silencio.

—Solo tienes que decirnos qué representa el eje vertical.

Camila miró a Adrián.

Él se levantó.

—Elena, no la humilles.

Me reí.

Fue la primera vez que algo dentro de mí se rompió de verdad.

—¿Humillarla?

Pasé a la siguiente diapositiva.

—Perfecto.

—Entonces explícalo tú.

Adrián frunció el ceño.

Yo señalé una fórmula.

—Dijiste que me viste copiar.

—Así que debes saber qué copié.

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