—Puedo dar testimonio.
Durante varios segundos no sentí absolutamente nada.
Después entendí.
No estaba confundido.
No era un malentendido.
Adrián acababa de mentir delante de mi director de tesis y de todo nuestro equipo.
Para protegerla.
El profesor intentó intervenir.
—Antes de sacar conclusiones…
Levanté una mano.
—No hace falta.
Conecté mi computadora al proyector.
Abrí mis datos originales.
Después miré a Camila.
—Ven.
Ella palideció.
—¿Qué?
—Si estos resultados son tuyos, explícame la gráfica número cuatro.
Silencio.
—Solo tienes que decirnos qué representa el eje vertical.
Camila miró a Adrián.
Él se levantó.
—Elena, no la humilles.
Me reí.
Fue la primera vez que algo dentro de mí se rompió de verdad.
—¿Humillarla?
Pasé a la siguiente diapositiva.
—Perfecto.
—Entonces explícalo tú.
Adrián frunció el ceño.
Yo señalé una fórmula.
—Dijiste que me viste copiar.
—Así que debes saber qué copié.