—¿Qué harás ahora?
Brandon respondió inmediatamente.
—Cuidar a su familia.
Daniel pausó el video.
—Mire eso.
—¿Qué?
—No preguntó por el bebé.
Sentí que algo dentro de mí se quebraba.
Habíamos anunciado públicamente que el embarazo había terminado con mi muerte.
Pero nadie había confirmado oficialmente el estado del bebé.
Brandon tampoco preguntó.
Porque sabía perfectamente que nuestro hijo seguía vivo.
O eso creía.
Daniel continuó investigando.
Descubrió que, dos días después del funeral, Brandon se reunió con un asesor financiero.
Hablaron durante casi una hora.
Después llegó Gretchen.
Y allí cometieron el error definitivo.
El asesor preguntó:
—¿Está seguro de que el certificado de defunción será aceptado por la aseguradora?
Brandon respondió:
—El médico ya confirmó la muerte.
El asesor preguntó:
—¿Y el bebé?
Hubo un silencio.
Brandon respondió:
—No importa.
Daniel apagó la grabación.