PARTE 2: EL HOMBRE QUE NADIE CONOCÍA Advertisements

Julian se levantó inmediatamente.

—¿Cómo están?

El médico sonrió cansado.

—Su esposa está estable.

Julian dejó escapar el aire que llevaba horas conteniendo.

—¿Y el bebé?

El médico sonrió un poco más.

—También está bien.

—Es un niño.

Por primera vez en toda la noche, Julian cerró los ojos y una lágrima cayó por su rostro.

Un hijo.

Nuestro hijo.

Cuando desperté, lo primero que vi fue a Julian sentado junto a mi cama.

Tenía la camisa arrugada.

Los ojos rojos.

Su mano sostenía la mía con cuidado.

—Sophia…

Intenté hablar.

Mi garganta estaba seca.

—¿El bebé?

Julian apretó mi mano.

—Está aquí.

Una sonrisa pequeña apareció en su rostro.

—Está esperando conocerte.

Lloré.

No de dolor.

De alivio.

Pero entonces recordé.

La escalera.

El golpe.

La voz de Genevieve.

Me quedé fría.

Julian entendió.

—Ya lo sé.

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